Devocional día 71: Cuidado con el enemigo
- Luis Jefferson Tumailla

- 18 jun
- 3 min de lectura
El enemigo esta al acecho
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10
Introducción
La Palabra de Dios nos presenta un contraste vital entre las intenciones del enemigo y el propósito de nuestro Salvador. Jesús se presenta como el Buen Pastor, aquel que está dispuesto a dar su vida por las ovejas para protegerlas de los peligros que acechan fuera del redil. Para comprender nuestra victoria, primero debemos de tener cuidado con el enemigo y entender la estrategia que usa de forma progresiva: hurtar, matar y destruir.

1. La estrategia del hurto: El ataque sutil del enemigo
Es fundamental distinguir entre “robar” y “hurtar” para entender cómo opera el enemigo. Mientras que robar implica violencia física e intimidación, hurtar significa tomar algo en secreto, con engaño y aprovechando la confianza o la oscuridad.
El peligro del descuido: El enemigo no siempre entra rompiendo puertas; a menudo entra por “ventanas abiertas” o descuidos en nuestra vida espiritual, como quien deja una puerta entreabierta por las prisas.
¿Qué es lo que el enemigo intenta hurtar?
Nuestro Tiempo: Nos distrae con cosas vanas, diversiones o series, robándole a Dios el tiempo de devoción que le pertenece.
Nuestra Integridad: Ataca nuestra santidad en lo secreto, susurrando que una “mentira piadosa” o un chisme no tienen importancia. Integridad es hacer lo correcto cuando nadie nos ve, y es ahí donde el enemigo busca debilitarnos.
Nuestra Paz: Utiliza pensamientos negativos y susurros que dicen: “Dios no te perdonó” o “eres un fracaso”, creando nudos en el alma para robarnos la tranquilidad que Cristo nos dio.
2. La fase de la muerte: Matando el testimonio y el propósito
Si el enemigo logra hurtar nuestra comunión y santidad, el siguiente paso en su agenda es matar. Este proceso es progresivo y busca apagar la luz de Dios en nosotros.
Muerte del Testimonio: Busca que nuestras acciones contradigan nuestra fe, lo cual puede llegar a matar la confianza de nuestros propios hijos en el Evangelio.
Muerte de la Comunión: El orgullo y la falta de respeto mutuo dentro de la iglesia matan el amor fraternal.
Muerte del Propósito: Al igual que con Judas Iscariote, pequeños hurtos en el corazón pueden llevar a una traición final y a la pérdida del propósito divino para nuestra vida. El enemigo quiere que sientas que tu vida no tiene un destino en Dios.
3. La Destrucción Final: Identidad, Familia y Eternidad
El término griego para destruir ἀπόλλυμι (Blue Letter Bible Lexicon, Strong’s G622) significa perder algo por completo o arruinarlo. Aquí ya no hay sutilezas, sino una devastación total.
Destrucción de la Identidad: El diablo te hace creer que no eres un hijo de Dios, sino un “desecho” o un fracaso sin valor.
Destrucción de la Familia: El ataque se traslada al hogar, erosionando el respeto y la ternura hasta destruir el entorno familiar.
Destrucción de la Eternidad: Esta es la meta final. El enemigo busca hurtar la verdad para que las almas crean que el infierno no existe, llevándolas a la condenación eterna. Sin embargo, debemos recordar que el infierno es real y la única salvación es a través de la gracia en la cruz de Jesús.
4. Nuestra Victoria: Vida en Abundancia
A pesar de las estrategias del ladrón, hay una buena noticia: Jesús ha venido para darnos vida en abundancia.
Jesús tiene el control: No importa si te sientes atacado por la depresión, la ansiedad o pensamientos de fracaso; Jesús es el vencedor.
El buen Pastor: Él dio su vida para que nosotros estuviéramos resguardados de los lobos. Su presencia nos garantiza que el enemigo no tiene la última palabra sobre nuestra familia o nuestra identidad.
Restauración: Dios es capaz de cumplir su propósito en nosotros si cerramos las ventanas al pecado y nos enfocamos en Su Espíritu Santo.
Conclusión de Cuidado con el enemigo y Oración
No permitas que el enemigo se ría en tu cara robándote el tiempo o la paz. Hoy es el día para reprender todo pensamiento negativo y declarar que somos más que vencedores en Cristo Jesús. Si te sientes atacado, recuerda que el Espíritu Santo es quien gobierna y que Jehová cumplirá Su propósito en ti.
¡Dios te bendiga y te dé una vida de abundancia hoy mismo!




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