Devocional día 64: Jesús es la vid
- Luis Jefferson Tumailla

- 10 jun
- 5 min de lectura
Actualizado: 11 jun
El secreto para una vida con fruto
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Juan 15:1-11 RV60
Introducción
Yo no sé si a ustedes les ha pasado, pero a veces nosotros tratamos de vivir la vida cristiana como si fuera una carrera de resistencia por nuestra cuenta. Yo me acuerdo una vez que intenté arreglar un jardín que estaba todo descuidado. Corté unas ramas de un arbusto que se veía medio seco y las puse en un jarrón con agua pensando que así se pondrían bonitas. Al principio se veían bien, pero a los dos días estaban totalmente muertas. ¿Por qué? Porque aunque tenían agua, ya no estaban pegadas a la raíz. Ya no tenían de donde sacar la vida de verdad.

Eso mismo nos pasa a nosotros cuando intentamos echar hacia adelante sin el Señor. El texto de hoy en Juan 15:1-5 es bien claro: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador… Permaneced en mí, y yo en vosotros”. El secreto de todo éxito espiritual, de toda paz que sobrepasa entendimiento, es permanecer en Dios cueste lo que cueste. Si te sueltas, te secas. No hay otra vuelta que darle a este asunto: hay que buscar y buscar Su presencia cada día.
¿Qué significa realmente permanecer en Dios?
A veces pensamos que permanecer en Dios es solo ir al culto los domingos o leer un versículo rápido antes de salir al trabajo. Pero la palabra que usa Jesús aquí es mucho más profunda de lo que parece a simple vista. Para entender esto bien, tenemos que mirar el idioma original en el que se escribió el Evangelio de Juan.
Según el léxico de Blue Letter Bible, la palabra griega para “permanecer” es “μένω” (menō – G3306). Esta palabra tiene un significado muy potente:
Significa no marcharse, quedarse en un lugar, morar, residir, mantener una presencia constante y no cambiar. No es una visita pasajera; es establecerse para siempre en un sitio.
Cuando entendemos que permanecer en Dios significa “quedarse a vivir” en Su presencia, nuestra perspectiva cambia. Una rama no hace un esfuerzo sobrehumano para dar uvas.
Usted nunca ha visto una rama sudando o gritando para que le salga un fruto. La rama simplemente está ahí, bien pegada al tronco, y el fruto sale porque la vida del tronco fluye a través de ella.
Cuando el creyente permanece en Dios, los frutos del Espíritu empiezan a aparecer. Sale el amor, sale la paciencia y sale el dominio propio de manera natural.
El proceso de la limpieza y la poda
El verso 2 nos dice algo que a veces nos da un poquito de miedo: “y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Dios es un labrador experto y sabe lo que hace con nosotros. Él sabe que hay cosas en nuestra vida que nos están robando la energía y la fuerza. Quizá son amistades que no convienen, o actitudes de orgullo, o simplemente distracciones que no nos dejan crecer como deberíamos.
Esa limpieza duele, no les voy a mentir. La poda siempre implica un corte, y a nadie le gusta que le quiten lo que cree que es suyo. Pero es un corte de puro amor. Dios no te corta para destruirte, te corta para que brilles más y seas más útil.
Si tú sientes que hoy estás pasando por un proceso difícil, quizá no es un castigo, sino que el Padre te está limpiando porque sabe que tienes potencial para dar mucho más. Para que uno realmente pueda permanecer en Dios con calidad, hay que dejar que el labrador quite lo que estorba.
La realidad de nuestra incapacidad
Jesús fue bien radical en el verso 5: “porque separados de mí nada podéis hacer”. Esta frase nos golpea el ego a todos nosotros. Porque a nosotros nos encanta pensar que somos capaces, que somos inteligentes y que tenemos todo bajo control con nuestros propios planes. Pero en lo espiritual, somos un cero a la izquierda si no tenemos Su savia corriendo por nuestras venas.
Separados de la Vid, no solo perdemos nuestra capacidad de dar fruto, sino que perdemos nuestra esencia misma. Si queremos que nuestras oraciones tengan respuesta, como dice el verso 7, la condición es clara: cuando uno permanece en Dios y Su Palabra vive en nosotros, entonces el fruto es inevitable. No es una fórmula mágica de decir palabras bonitas, es una relación de dependencia constante, de orar y orar hasta que Su voluntad se haga la nuestra en todo.
La promesa del fruto abundante
Cuando logramos entender que nuestra prioridad número uno es permanecer en Dios, todo lo demás se empieza a acomodar en su sitio. Jesús no nos llamó a tener éxito según lo que el mundo dice, Él nos llamó a dar fruto que permanezca para la eternidad. Un fruto que alimente a otros y que dé testimonio de que Cristo vive en nosotros.
Yo les digo de todo corazón, no hay nada más triste que un cristiano seco. Alguien que habla de Dios pero que no tiene vida, que no tiene gozo en su mirada. Y la única razón por la que alguien se seca es porque dejó de alimentarse de la fuente.
Hoy es un buen día para que nosotros revisemos nuestra conexión. ¿Estás buscando al Señor solo por compromiso? ¿O realmente estás buscando que tu alma permanecer en Dios como la rama busca desesperadamente al tronco para no morir?
Conclusión
Hermanos, el mundo nos ofrece muchas “fuentes” de felicidad, pero todas son temporales y nos dejan vacíos. La única fuente que nunca se agota es Jesús. Si hoy te sientes cansado(a) o sientes que tus esfuerzos no valen de nada, quizá es que te has soltado un poquito de la Vid Verdadera.
Vuelve a la Vid. Pasa tiempo con Él en lo secreto. Habla con Él mientras haces los quehaceres, mientras vas manejando o mientras descansas un momento. Haz que permanecer en Dios sea tu estilo de vida y no solo un evento de los domingos por la mañana. Si lo haces, te aseguro que verás cómo tu vida florece. Porque fiel es el que hizo la promesa y Él no nos va a dejar solas.
Oración: Señor, perdónanos por intentar caminar por nuestras propias fuerzas tantas veces. Hoy reconocemos que somos ramas que te necesitan desesperadamente para vivir. Ayúdanos a que nuestro corazón siempre permanece en Dios, límpianos de todo lo que nos estorba y permítenos dar mucho fruto que te de gloria a Ti. Amén.





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