En la carta a los Romanos, el apóstol Pablo menciona a muchas personas que contribuyeron al avance del Evangelio. Entre ellas, encontramos a Rufo un ejemplo de fidelidad y familia en la fe, un creyente aparentemente común, pero cuya vida y familia dejaron un impacto eterno. La frase de Pablo en este versículo es breve, pero poderosa: llama a Rufo “escogido en el Señor” y honra a su madre como alguien que también fue madre espiritual para él. Estas palabras nos muestran tres lecciones importantes: - La fidelidad de Rufo como escogido en el Señor. - El papel crucial de la familia en la fe. - La influencia duradera de una madre espiritual.