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¿Cómo prepararte para un noviazgo cristiano?

5 oct 2025
9 min de lectura

Predica cristiana - Lectura Bíblica:

Génesis 2:18-25 (El hombre en el huerto de Edén) Reina-Valera 1960

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona,[a] porque del varón[b] fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

INTRODUCCIÓN:


A la hora de tocar el presente tema del noviazgo, vienen muchas preguntas, todas dignas de consideración, tales como: ¿Qué es el amor, cuál es la diferencia entre estar “pasatiempo” y el noviazgo, a qué edad debo comenzar el noviazgo, cuánto tiempo debe durar un noviazgo, puedo estar de novio con una joven o un joven que no es cristiano, con cuántos novios o novias debo estar antes de casarme, es permitido tener sexo durante el noviazgo?, y así podíamos seguir.


Y cuando pensamos en el noviazgo de hoy comparado con la costumbre bíblica, nos dando cuenta de que había una gran diferencia. En esos tiempos, quien decidía sobre los asuntos sentimentales eran los padres. Así que las parejas no salían a pasear, a ver alguna película o a comerse algún helado. No había tal cosa como salir para conocerse, para ver si había alguna “química”; y si esto no funcionaba, pues cada uno regresaba a casa.


El asunto es que las parejas de ese tiempo salían para irse al matrimonio. Y si esto nos parece extraño y anticuado, déjeme llevarlos al principio mismo de la creación; al tiempo antes que existieran los padres, para que veamos cuál fue el diseño de Dios para un noviazgo que debe ser del agrado divino y finalmente consumarse en el matrimonio.


La pregunta para responder hoy no será con quién me casaré, sino más bien a quién tiene Dios preparado(a) para cada joven a la hora de buscar la persona con quien contraerá matrimonio. Cuáles principios debiera tomarse en cuenta al momento de hacer una elección que me marcará para el resto de mi vida. Veamos, pues, este diseño divino.


1. DIOS PENSÓ EN TU SOLEDAD DESDE EL PRINCIPIO


a. La soledad no es buena según Dios (versículo 18)


¿Por qué a un joven le comienza a acelerar el corazón cuando siente algo por una chica? ¿Por qué sentimos un gran deseo de estar con alguien para compartir lo que somos o lo que tenemos? Porque desde el principio Dios se dio cuenta que “no es bueno que el hombre esté solo”.


Interesante que fue Dios quien advirtió la soledad de Adán. Adán no se había dado cuenta. En nuestra sociedad, la soledad se ha vuelto una experiencia común, sobre todo entre los solteros. Vivimos en el mundo de las parejas. Es cierto que algunos tienen el don de estar solteros y eso no los afecta.


De hecho, existe el don de la soltería, conocido como el don de continencia. Pero eso no es lo común. La verdad es la otra. De modo, pues, que esta situación entre los solteros se envuelve en un manto de soledad y tristeza que oscurece su visión del futuro y de Aquel que en su soberano plan está dirigiendo ese futuro.


La única manera como la soledad puede ser buena es si la tomo para estar en comunión con el Señor. Dios te hizo para tener compañerismo. Tu soledad tendrá que ser el tiempo para que escuches de Dios: “No es bueno que el hombre esté solo”.


b. Dios ha hecho provisión para la soledad (versículo 18b)


Y cuando Dios nos ve en esta soledad sentimental nos da la promesa. ¿Cuál promesa? Pues la misma que le dio Adán: “Le haré ayuda idónea para él”. Me encanta el plan que Dios tiene para cada joven. Saben, los sueños que a veces tenemos en relación con el hombre o la mujer que buscamos dista mucho de lo que Dios tiene preparado. Y el asunto es que Dios no solo nos hará el complemento para nuestra soledad, sino que nos dará una “ayuda idónea” para el resto de la vida.


Los pensamientos del hombre en el asunto de los sentimientos son muy terrenales y algunas veces hasta temporales. De allí viene la simplicidad en decir “veremos hasta donde llegamos”. O los que se casan pensando que pudiera darse algún fracaso.


El asunto es que Dios no patrocina relaciones fracasadas porque desde el principio él pensó en hacerle al hombre la mujer que sería su verdadero complemento. Otra vez, y como ya hemos dicho, el noviazgo es la antesala para el matrimonio. Mientras tanto, lo único que pueda darse entre dos jóvenes es una hermosa amistad, sin derecho y nada más. Joven, no te adelantes al trabajo del cielo.


2. DIOS ESPERA QUE TE PREPARES ANTICIPADAMENTE


a. Que tu mente esté ocupada en su obra (versículo 19)


Dios antes de darte la mujer o el hombre espera que tu mente esté ocupada en su obra. Esta es una manera no solo de llenar tu soledad, sino la manera correcta para conocer la sorpresa de Dios respecto a lo que tiene preparado. Y, sobre todo, que estés intelectualmente preparado para el reto que viene a tu vida.


¿No es interesante que Dios antes de darle a Eva a Adán lo puso hacer un gran trabajo que requirió de sus capacidades y habilidades para ponerle nombre a todas las bestias y las aves del cielo? Esto implicó el uso de la inteligencia y la creatividad mental para semejante trabajo.


Además de esto, la preparación física, emocional e intelectual será necesaria para estar preparados para es gran paso. A qué edad se casó Adán, no lo sabemos, pero lo que si sabemos es que Dios lo hizo listo para asumir esta responsabilidad.


Dios trajo a Adán con la primaria, secundaria, universidad y trabajo para entregarlo a Eva. Joven, Dios no espera menos de ti. El noviazgo es cosa seria. Demanda la preparación para el resto del tiempo que vivirán juntos.


b. Que tu comunión sea íntima con Él (versículo 20)


Adán les puso nombre a todos los animales; los llamó por su nombre, pero con ninguno de ellos podía tener compañerismo. Él era un ser distinto a ellos. Él fue creado a imagen y semejanza de Dios, lo que lo hacía distinto a todas las demás creaturas.


La oración “no se halló ayuda idónea para él” es exactamente lo que plantea la necesidad de una compañía adecuada; alguien que fuera como él, con sentimientos propios. Entonces, ¿con quién tuvo comunión Adán en el huerto? La respuesta es obvia. Antes que Adán tuviera su novia, él disfrutaba de una especial comunión con su Padre creador.


Más adelante, cuando Adán pecó contra Dios, se nos dice que Su voz “se paseaba en el huerto, al aire del día…” (Génesis 3:8). La intimidad con Dios precede al regalo que él le tiene preparado al joven en quien se ha despertado el “gusanillo” del amor.


Aquí está la clave de lo que será un matrimonio feliz y duradero. Me temo que muchos jóvenes no viven una profunda relación con Dios y se aventuran a darle el “sí” a la pareja y luego vienen las consecuencias. La pregunta con quién me casaré está sujeta a otra que será de vital importancia: cuánto ama esa persona al Señor la persona de quien me estoy enamorando.


3. DIOS TRABAJA EN QUIÉN SERÁ TU PAREJA


a. Poniéndote a descansar en su voluntad (versículo 21)


Este es un texto extraordinario. Lo primero que observo es la total iniciativa divina en este asunto del noviazgo según el diseño de Dios. Una cosa es dormir porque estamos muy cansados, o dormir con alguna anestesia, pero otra muy distinta es dormir por disposición divina.


He aquí un asunto importantísimo en lo que respecta conocer la voluntad de Dios acerca del hombre o la mujer con quien me casaré. Por lo general el joven está muy “despierto” en este asunto, en lugar de dormir en la voluntad del Padre.


Por andar tan “despiertos” es que muchos jóvenes no se paran en “buscar” a la persona con quien desean tener un noviazgo. Esta sociedad contribuye para eso. Muchos padres tan bien son responsables, pues en lugar de preparar a sus hijos en esto, hasta promueven relaciones previas al mismo matrimonio. Amado joven, no te adelantes al sueño de Dios.


Lo que Él tiene preparado es mejor de lo que tú estas buscando. Yo tuve que entender la importancia de esto. Cuando estaba en esa búsqueda me di cuenta las veces que me equivoqué. Pero después de descansar en su voluntad y dejar a Dios que me diera a mi esposa, tuve esa paz para esperar con paciencia.


2. Trayéndote a la persona que ha formado (versículo 20)


Le invito a que use su imaginación por un momento. Después que Adán durmió, Dios los despertó y lo llevó al altar donde se daría la boda, por cierto, lleno de muchas flores, plantas y la música era el canto de las aves. De la costilla que le sacó Dios formó la preciosa mujer. Ahora imagínese al mismo Dios trayéndosela y oficiando aquel primer matrimonio, dándoles su bendición.


Cuando Dios escoge para nosotros la novia o el novio hay una total paz, seguridad y felicidad permanente. Se ha dado cuenta que Adán nunca se divorcio y se volvió a casar. Él duró 930 años casado. Muchos jóvenes fracasan en esto porque son ellos los que buscan y no dejan que sea Dios quien prepare y le traiga a la persona que será su ayuda idónea.


Observe la aprobación de Adán. Se da cuenta que él no protestó porque no le gustó lo que Dios le trajo, al contrario, él dijo:

“Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” (versículo 23).

Cuando dejas que sea Dios que traiga a tu pareja tendrás paz por el resto de tu vida y el amor entre los dos será la nota distintiva. Dios nunca se equivoca porque él mira el corazón no la apariencia.


4. DIOS TE BENDECIRÁ CON UNA UNIÓN EXCLUSIVA


1. Solos para formar un hogar (versículo 24)


El noviazgo según el diseño del cielo es que termine en un santo matrimonio. La idea de tener muchos noviazgos antes del matrimonio no es divina, es humana. El plan de Dios fue que el hombre y la mujer gozaran de una unión exclusiva, sin interferencia y de completa privacidad.


Este es uno de los más santos misterios del matrimonio. “El que se casa, casa quiere” dice el dicho. Y esto es así porque el primero que no quiere que molesten a la pareja es Dios. Él bendice esa privacidad porque Él creo el sexo para que fuera disfrutado en esa condición.


La relación sexual debe estar reservada para el momento cuando usted esté suficientemente preparado, maduro, con su trabajo y que tenga que dejar a sus padres porque se unirá su mujer para ser una sola carne.


El deseo de Dios en este diseño para el noviazgo es que tú y tu pareja alcancen una unión, no sólo física, sino emocional y espiritual. El sexo fue creado por Dios, por lo tanto, es santo. Ser “una sola carne” es el diseño de Dios para ser disfrutado en un santo matrimonio.


2. Solos sin avergonzarse (versículo 25)


Este texto cierra todo el diseño de Dios para el noviazgo. No está puesto como una añadidura. Dios quiere que cada pareja viva sin preocupaciones en cuanto a la fidelidad del uno para con el otro; que no haya secretos, ninguna vergüenza de ningún tipo. El reto que debe trazarse cada joven al conocer a su pareja debe ser este: vivir “desnudos” sin tener que avergonzarse.


Que la fidelidad sea el distintivo de esa santa relación. La mejor manera como puedo entender este texto “estar desnudo sin avergonzarse” es de una vida de santidad, con lo que más luchará una pareja. Y la idea de la santidad en una pareja es aquel estado donde ambos optan por mantener los valores morales y espirituales como un estandarte para el resto de sus vidas.


El desafío es que, mientras el pecado no está presente, no habrá razones para avergonzarse. Apreciados jóvenes, cultiven en su temprana edad la santidad en sus cuerpos para que cuando sean adultos y tengan sus parejas rechacen cualquier oferta que venga a manchar el pacto de fidelidad que una vez se ofrecieron. Consérvate puro, fue el mandado de Pablo a su joven Timoteo.


CONCLUSIÓN


Mis apreciados jóvenes nada es más hermoso que encontrar el amor de tu vida, pero que venga de Dios. Adán estaba fascinado por lo que estaba frente a sus ojos y Eva, por consiguiente.


Es verdad que se conocieron “en un abrir y cerrar de ojos”, porque ciertamente Adán estaba dormido, pero cuando los dos se vieron, quedaron enamorados y allí estaba el Señor con ellos, celebrando aquella hermosa unión.


¿Sabían que cuando permitimos que Dios tome el control de esta área tan importante de tu vida, podemos tener la seguridad de encontrar a la mejor pareja que se pueda imaginar? Mi apreciada joven, tu no tienes que besar un sapo, como el cuento de hadas, para encontrar el príncipe azul. Dios está trabajando para presentarte al hombre o la mujer que él sabe que será tu ayuda idónea.


Por favor, no ayudes a Dios en ese trabajo. No te adelantes. Búscale de rodillas, en plena comunión, en santidad y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Dios no te dará ni un hombre feo ni una mujer fea. Te dará una ayuda idónea. Eso debe ser lo más importante.

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